¿Cuántas cuerdas tiene una guitarra?

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MIKE OLDFIELD

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¿Cuántas cuerdas tiene una guitarra?

Javier Bedoya

Se cumplen 25 años de la publicación de un disco que ha marcado muchas cosas: la carrera de un hombre, el arranque de una compañía discográfica y hasta una forma de entender la música. Cuando Mike Oldfield grabó en 1973 su famoso Tubular Bells, sin saberlo estaba a punto de originar un mito. Con más de 40 millones de copias vendidas (de las cuales 16 millones se corresponden a este primer trabajo), su música ha influido de una manera especial en incontables seguidores en todo el mundo. Pero antes de que nada de esto sucediera, Michael Gordon Oldfield (Reading, Inglaterra, 15-05-1953) no parecía llevar una vida demasiado diferente de la de otros chicos de su edad.

Su primer encuentro con una guitarra se produciría a los 10 años, cuando su padre le llevó una Eko. Desde entonces se entusiasmaría con su nuevo instrumento hasta conseguir un año después una guitarra eléctrica Futura II para comenzar a tocar en pequeños clubes de folk junto a su hermana Sally, con la que llegaría a grabar dos singles y un álbum (Children of the Sun), aunque esta forma de hacer música no llegó a satisfacerle demasiado y decidió buscar nuevos horizontes. En 1968 formó parte del grupo también folk Barefeet, junto con su hermano Terry, sin demasiado éxito, para seis meses más tarde unirse a la banda de Kevin Ayers, Whole World Band, para tocar el bajo y la guitarra y conocer de paso a David Bedford, que se encargaba del órgano, con quien forjaría una gran amistad y terminaría colaborando en los años sucesivos en los álbumes que éste grabaría.

Con Ayers publicaría 2 LP’s y los años que siguieron hasta 1972 vendrían marcados por numerosas giras con la banda y por dar forma a una idea para una grabación que le rondaba en la cabeza desde 1970: realizar una obra de características inusuales donde pudiera dar rienda suelta a su imaginación y no estuviera coaccionado por ningún tipo de limitación en el concepto. Así que se puso manos a la obra; le pidió prestados a Kevin una grabadora y un órgano y comenzó a trabajar en el boceto de lo que por aquél entonces se iba a llamar Opus One en donde él tocaba todos los instrumentos. Os podéis imaginar lo que ocurriría después: el lento y desesperante peregrinaje en busca de alguna compañía que estuviera lo suficientemente loca como para atreverse a invertir dinero en algo semejante. "No está mal, chico, pero ¿no podrías reducir la duración de los temas? ¿Por qué no añades letra y pones canciones? Si ni siquiera hay percusión. ¿Cómo quieres que venda esto?" --fueron algunas de las respuestas con las que se tuvo que encontrar. Así que no le quedó más remedio que aparcar su soñado proyecto y esperar a que alguien tuviera la suficiente amplitud de miras para comprender su trabajo. La fortuna quiso que el ingeniero Tom Newman escuchase esa locura y se la presentase al que por entonces era responsable de la cadena de tiendas de discos Virgin Mail Order, Richard Branson, quien aceptó el reto de financiar una grabación del proyecto. Estamos en septiembre de 1972. El 25 de mayo de 1973 se lanza el nuevo sello Virgin Records con la edición del Tubular Bells, un disco atípico que irrumpe en el mundo sin administrarle previamente anestesia. La conmoción fue mayúscula. La crítica se vio sorprendida por la magnitud del evento. A pesar de tratarse de una obra en apariencia poco comercial, nadie podía negar que lo que allí había superaba con creces cualquier cosa conocida. La concepción del álbum rompía todos los esquemas establecidos: minutos y minutos de música sin solución de continuidad con una imaginación desconocida hasta la fecha. La Virgin no pudo haber arrancado mejor. Tubular Bells es uno de los álbumes más vendidos de la historia y todavía hoy, 25 años más tarde, continúa suscitando la atención del público, de coleccionistas y de nuevos fans de Mike Oldfield que desean conocer cómo era su música al principio de su carrera.

Tras la aparición del disco se organizó un concierto el 28 de junio en el Queen Elizabeth Hall de Londres. A pesar de que la acogida fue calurosa, las dudas comenzaban a cernirse en la mente del genio creador. Este hecho determinaría buena parte de los años posteriores, llegando a convertirse las actuaciones en público en un motivo de preocupación. La súbita presión a que se vio sometido por este éxito tan rotundo e insospechado fue superior a él y optó por retirarse a la costa de Gales a disfrutar haciendo volar sus aviones de aeromodelismo en un lugar llamado Hergest Ridge. Mientras tanto, la obertura de Tubular Bells fue utilizada en la banda sonora de la película El Exorcista, lo que le abrió las puertas al mercado estadounidense consiguiendo sorprender al público también allí.

El nuevo hogar de Mike Oldfield estaba equipado con un estudio de grabación casero de 24 pistas, con lo cual ya podía jugar a gusto sin preocuparse del tiempo que le llevara estar encerrado en él. De esta forma comenzó a trabajar en su nuevo proyecto discográfico, aunque se encontró con que las cosas no eran tan sencillas: nada de lo que hacía le convencía en absoluto y se pasaba la mayor parte del tiempo rehaciendo lo que había creado para darse cuenta de que no tenía ni idea de por dónde seguir. El resultado fue un disco diferente pero no tanto. A pesar de que la música contenida en esta segunda obra era evidentemente distinta de la primera, si escuchamos con atención podemos descubrir que la estructura, el armazón, el tronco que sustenta la obra, es de un concepto similar. La salida del Hergest Ridge en agosto del 74 fue recibida de forma muy distinta a la esperada. El público deseaba más después del apoteósico éxito del Tubular Bells y se encontró con un trabajo más introspectivo, más contemplativo (fruto quizás de los temores de Oldfield a irse demasiado lejos). A ello debemos añadir su negativa a promocionarlo, gesto que la crítica interpretó como un acto de soberbia de un artista que había llegado a la fama de repente y ahora sólo deseaba recluirse en su mundo hermético, cuando la realidad era que el hecho de tener que enfrentarse a los medios le aterraba. A pesar de todo, el disco se vendió bien (de hecho, fue el único álbum capaz de desbancar al Tubular Bells del puesto número uno en las listas).

Es entonces cuando David Bedford le sugiere a Mike Oldfield la realización de un arreglo orquestal para el Tubular Bells, empresa de la que se encargará el propio Bedford y que finalmente queda concluido para ser representado en directo el 5 de noviembre. Se había anunciado la aparición de Mike Oldfield a la guitarra en el Royal Festival Hall, pero el fallecimiento inesperado de su madre hace que Fred Frith le sustituya.

El próximo disco tendría que ser algo excepcional si quería volver a contar con el apoyo de la crítica y si deseaba volver a tener confianza en sí mismo, así que para ello decidió involucrar en el proyecto a Paddy Moloney, de los Chieftains, y darle un toque africano con las percusiones de Jabula. Además podemos encontrar, entre otros, a sus hermanos Sally y Terry. El resultado fue Ommadawn, uno de los más grandes trabajos de este hombre, con un concepto absolutamente increíble, derrochando luz por todas partes, superando cualquier previsión y casi elevando a la categoría de genio al autor. La idea de añadir las percusiones africanas y fusionarlas con las gaitas irlandesas sería un acierto. Ommadawn (cuya traducción del gaélico podría ser algo similar a "idiota") volvería a colocar en su sitio las cosas. Así como la composición de Hergest Ridge estuvo llena de dudas y continuas rectificaciones, la creación de este tercer álbum funcionó exactamente como Mike Oldfield deseaba. A medida que la música iba surgiendo, el resultado le satisfacía, lo cual pudo redundar probablemente en un incremento de la autoestima y en una especie de realimentación positiva que mejoraron su creatividad y estimularon sus ansias de componer algo realmente bueno y que supusiera un paso adelante significativo en su carrera. 1975 fue en verdad un buen año para el músico: en los Estados Unidos, Tubular Bells fue premiado con un Grammy a la Mejor Composición Instrumental de 1974.

A finales del 75, Mike volvería a mudarse y comenzaría a desarrollar un período especialmente activo. En febrero realizaría una remezcla cuadrafónica de Ommadawn, además de sus dos álbumes anteriores. Los que poseáis una versión en CD de Hergest Ridge tenéis la versión "moderna", puesto que cuando salió en este formato a principios de los 80 se desestimó utilizar la grabación original en favor de ésta. Las nuevas remezclas fueron editadas en una especie de pack retrospectivo titulado Boxed que incluía como valor añadido una serie de colaboraciones con otros artistas en esta edición. Después de todo esto, comenzaría a trabajar en el que debía ser su siguiente disco.

Incantations se editaría en forma de doble LP y supondría un cambio visible en la personalidad del artista. En junio de 1978 siguió una terapia para mejorar la autoestima y el resultado fue tremendamente positivo. Por fin pudo salir al mundo sin su habitual timidez y dar conciertos multitudinarios. Su música se abrió por completo y a partir de aquí comenzarían a sucederse los éxitos y los singles pop. Este álbum es quizás el más minimalista de cuantos haya compuesto y surgió de ideas que originalmente se crearon para formar parte de la banda sonora de una producción titulada Reflections que trataba sobre la arquitectura.

Volvió a contar nuevamente con la colaboración de Jabula, David Bedford y sus hermanos Sally y Terry. Incantations es en cierto sentido una evolución de su obra anterior. La extensión de los temas le da carácter épico; la combinación de sus guitarras, las flautas de su hermano, la voz de su hermana y las percusiones africanas elevan esta obra a la categoría de maestra. La marca "Oldfield" está presente por todas partes. Después de este álbum ya nunca volvería a repetir una hazaña de estas características, aunque tanteó tímidamente aproximaciones que jamás alcanzarían las dimensiones de este doble disco.

1979 fue el año de los conciertos. El 31 de marzo inició una gira europea con 4 noches en Barcelona para continuar por Francia, Alemania, Bélgica, Dinamarca e Inglaterra. La gira fue agotadora y desplazó con él a prácticamente 50 músicos más para interpretar básicamente repertorios de Tubular Bells e Incantations además del éxito Guilty. Sin embargo, tal despliegue de medios ocasionó grandes pérdidas (medio millón de libras) y casi habría puesto a la Virgin al borde de la bancarrota a no ser por el material grabado en estos conciertos que posteriormente se editaría en el LP Exposed. Originalmente se había estudiado la estrategia de sacar al mercado una tirada limitada de 100.000 copias, aunque la fuerte demanda convenció a la compañía para incrementar la producción.

En noviembre de 1979 saldría a la calle el nuevo trabajo de Mike Oldfield, Platinum. Por primera vez uno de sus discos estaba integrado por composiciones cortas en lugar de las habituales complejas de más de 20 minutos. Esta sería la tónica a seguir en las sucesivas entregas grabadas de este hombre: una de las caras del LP contendría una única pieza (que podía estar a su vez formada por varias, pero entrelazadas entre sí de forma que mantuvieran una entidad única) mientras que la otra cara del disco constaría de temas cortos, más comerciales para los intereses de una compañía discográfica, más fáciles de programar en las emisoras de radio y con mayores posibilidades por lo tanto de entrar en las listas de éxitos. El hecho de verse obligado a producir material más comercial comenzaría a distanciar a Mike Oldfield del sello discográfico que (sin proponérselo) había levantado.

Tras una nueva gira europea, se concentraría nuevamente para sacar su siguiente disco que inicialmente se pretendía titular Carnival, para finalmente salir con el título de QE2, donde cuenta con Phil Collins a la batería en los temas Taurus 1 y Sheba. El álbum está formado por piezas independientes y no fue demasiado elogiado por la prensa, aunque personalmente creo que tiene momentos interesantes. Era la primera vez que uno de sus discos no incluía un tema completo que abarcase la duración de una de las caras del LP. Algo estaba sucediendo en la carrera de este artista que empezaba a poner nerviosos a sus seguidores incondicionales, pero no tenían motivos para preocuparse porque en la primavera de 1982 se editaría otro de sus grandes discos. Five Miles Out supondría un reencuentro con el patrón estético de Platinum (un tema largo en la cara A y temas breves en la B), que también repetiría en su siguiente álbum Crises. La portada del álbum y el origen del tema que le da título están relacionados con una tormenta que le sorprendió en un vuelo que realizaba con su banda en un avión en España. De este LP surgiría su primer gran hit, Family Man, con Maggie Reilly a la voz. En marzo gira por vez primera en Estados Unidos, Canadá y Japón. A pesar de ser un álbum extraordinariamente interesante (vuelven a aparecer gaitas y los temas retoman la complejidad que añorábamos), los problemas con su compañía discográfica se incrementan.

1983 traería consigo el fulgurante bombazo mundial de Moonlight Shadow que eclipsaría la aparición del mismísimo Jon Anderson en otro de los temas del disco. El 22 de julio se celebró un espectacular concierto en el Wembley Arena que apartaría por una larga temporada a Mike Oldfield de los escenarios ingleses. Por otro lado, este año se editarían por primera vez Tubular Bells, Five Miles Out y Crises en formato CD. También ocurrirían más cosas interesantes este año: Virgin pagó buena parte de su deuda adquirida desde 1973 tras amenazarlos con llevarlos a los tribunales y con ese dinero fundaría su propia compañía Oldfield Music.

El éxito de los temas vocales de la música de Mike Oldfield le permitió tomarse un respiro y evadirse a los Alpes suizos. Era el momento de pasar la página e intentar atisbar el futuro después de 10 años haciendo música. Los sintetizadores y el Fairlight ocuparon buena parte de su producción para dar lugar a un álbum del que el propio músico reconoce estar especialmente satisfecho. Discovery dejaría otro éxito nuevamente interpretado por Maggie Reilly, To France, además del único tema instrumental del disco (de sólo 12 minutos). Vuelta a los esquemas de QE2 (aunque ahora sólo nos encontramos con canciones), parece que las cosas vuelven a no estar claras. ¿Se ha convertido Mike en un compositor de canciones pop? El desconcierto va en aumento. ¿Dónde se ha metido el genio de Ommadawn?

La segunda mitad del año 84 la dedicaría a crear la banda sonora de la película The Killing Fields, donde vuelve a jugar un papel especialmente relevante David Bedford. A pesar de haber recibido una nominación a la mejor banda sonora por parte de la Academia Británica, la experiencia de componer música para el cine no resultó gratificante y Oldfield declararía posteriormente que a menos que el director no fuese alguien con quien pudiera entenderse muy bien y por quien sintiera cierta admiración, no se sentía especialmente interesado en intentarlo de nuevo.

Finalizaría el año en una larga gira por nueve países europeos, aunque en esta ocasión el público inglés no pudo disfrutarla debido al elevado cargo fiscal de los impuestos británicos. Por esta época conocería a la noruega Anita Hegerland, que supliría la voz de Maggie Reilly en los siguientes éxitos.

En el 85 volvería a trabajar para la televisión componiendo la música de la serie Sutton Hoo mientras que la Virgin decidía editar un doble álbum recopilatorio con una selección de sus mejores temas. Éste y el siguiente año los dedicaría Mike a descubrir las posibilidades de su nuevo estudio de vídeo donde produciría singles como Pictures In The Dark o Shine, con la colaboración nuevamente de Jon Anderson. A principios de febrero actuará en Londres con Marillion en un par de conciertos que serían editados bajo los títulos de Marillion and Friends, Double O Charity y Marillion, Fish Out Of Water. Pero los fans de Mike Oldfield estaban deseando la aparición de un nuevo trabajo de estudio, un disco que se fraguaría en 1987 y del que se adelantó un single en septiembre donde aparecía Bonnie Tyler en las voces principales. Islands saldría en octubre (nueva colaboración de Kevin Ayers en el tema Flying Start) y pretendía recurrir a la fórmula estética desarrollada en Crises, con la particularidad de que en esta ocasión la supremacía electrónica y el estilo más cercano a la new age confundirían más si cabe a sus seguidores. El típico "sonido Oldfield" seguía ineludiblemente en el trasfondo (existe un guiño al Tubular Bells que nunca abandonaría) pero la esencia musical que todos esperaban encontrar se había desvirtuado notablemente. Si antes el sello personal eran sus guitarras, ahora éstas eran reemplazadas por sonidos generados por ordenador y el empleo masivo de samplers. Los críticos tampoco supieron entender este golpe de timón y este álbum pasó sin pena ni gloria por las estanterías de las tiendas de discos, aunque hay que matizar que hablando de Mike Oldfield ello supone en cualquier caso no vender menos de un millón de copias.

No sabemos de qué forma influiría esta fría acogida al talento creativo de Oldfield o si tal vez su compañía discográfica aprovechó el bache para incrementar la presión que ya llevaba ejerciendo desde hacía varios años. La cuestión es que la siguiente obra, Earth Moving, fue el primer álbum del músico que no incluyó ningún tema instrumental. Reaparece la voz de Maggie Reilly en uno de los temas mientras que el liderazgo vocal sigue ostentándolo la que por entonces era su pareja sentimental Anita. La segunda década en la música de Mike Oldfield viene marcada por constantes reorientaciones y tenues intentos de cambiar de formato, unidos al deseo de su sello discográfico de convertirlo rotundamente en una estrella del pop. 1990 sin embargo marcaría un punto clave en su carrera con la aparición del álbum más esquizofrénico de los últimos 12 años: Amarok.

Podría hacerse un artículo completo hablando sólo de este disco y seguramente quedarían muchas cosas por decir, pero lo que está claro es que la irrupción de esta bomba no dejó indiferente a nadie. Al contrario que el álbum anterior, éste sólo constaba de un único tema instrumental de 1 hora en donde el autor interpretaba alrededor de 60 instrumentos diferentes. ¡Por fin sus más fervientes seguidores podían disfrutar del tan largamente esperado trabajo "al viejo estilo"! Sin embargo la promoción llevada a cabo por Virgin fue tan ridícula que el propio Oldfield se vio obligado a invertir dinero en una campaña de apoyo, la cual no fue suficiente para que esta grabación alcanzase el nivel de ventas que podría haber obtenido de otra manera. Todo ello desembocaría en que el próximo disco sería el último que (en esta ocasión) Michael grabaría para la Virgin. Heaven’s Open nos presentaría en enero de 1991 a un Oldfield que cantaba sus propios temas (aunque no era ésta la primera vez que lo hacía) tras haber pasado seis meses dando clases con Helena Shenel, pero que no estaba en absoluto entusiasmado con el rumbo que había adoptado. A finales de año su etapa en la Virgin sería ya historia.

1992 supondría el nuevo desafío en la vida del músico. Firma con WEA y decide que su próximo disco va a ser una recreación actualizada del famoso Tubular Bells, un proyecto que venía planeando desde finales de los 80 pero que se reservaba en vista del cariz que habían tomado sus relaciones con su compañía anterior. Se muda a Los Angeles y durante seis meses graba este nuevo trabajo. Para celebrar el acontecimiento, se preparó un estreno mundial con un concierto en el castillo de Edimburgo. El 4 de septiembre ocho mil personas pudieron presenciar qué era lo nuevo que tenía que decir después de nueve años sin actuar para su público. A la crítica no le gustó demasiado que Tubular Bells II se pareciera tanto al original, pero sus fans se rindieron sin condiciones y compraron el CD generosamente, pletóricos de recuperar al artista que casi daban por perdido. "Sentinel" se convirtió en el single de mayor éxito tras la aparición del "Moonlight Shadow" y mientras The Orb se afanaba en remezclar repetidamente este tema, una nueva gira europea sirvió para promocionar el nuevo trabajo mientras que por su parte Virgin intentaba sacar partido editando un álbum cuádruple retrospectivo con una producción de lujo.

Y bien, ¿cuál debía ser el siguiente paso? Ahora que las cosas parecían estar en su sitio (o al menos tendían a encontrarlo), ¿qué nos iba a ofrecer el genio? Pues la respuesta llegaría en 1994 con un homenaje a Arthur C. Clarke en forma de odisea musical. Desde siempre había declarado que su película favorita era 2001 (una curiosidad es que la referencia de catálogo del primer disco editado por Virgin ya sabéis, Tubular Bells- es precisamente V2001) y su afición por las nuevas tecnologías le permitían aventurarse en una nueva obra discográfica en su nuevo sello que se ajustase a este viaje interplanetario hacia el futuro, su propio futuro. Como novedad destacada, el CD incluye una pista en CD ROM para usuarios de Macintosh, un nuevo guiño que sería imitado por multitud de artistas para aprovechar las virtudes de los sistemas multimedia, un detalle que sin embargo le costó no poder entrar en las listas de ventas puesto que cualquier CD musical que incluyera una pista CD ROM se excluía automáticamente de esta categoría ya que esta particularidad podía suponer un incremento de las ventas del álbum en cuestión al margen de la calidad de la música.

No pretendemos entrar en consideraciones de si este disco es bueno o no, o de si está a la altura requerida o no arroja ningún tipo de luz en la trayectoria a seguir por Mike Oldfield. En cualquier caso, el planteamiento estético se aleja de las pautas marcadas por Virgin: no hay temas cantados ni que puedan ser considerados hits en las listas de éxitos, se incluye un nuevo giro a la obertura del Tubular Bells en una versión decididamente futurista e informática bajo el título Tubular World y se recuperan en cierta medida varias de las esencias fundamentales en el estilo clásico del artista (Only Time Will Tell o Crystal Clear, por ejemplo). En estas fechas un pequeño planeta es bautizado con el nombre de Mike Oldfield.

Tras esto, el músico se establecerá en Ibiza y mantendrá una relación con una mujer gallega que le ha incitado la curiosidad por la música celta hecha en España, fruto de la cual surgiría un tema en su siguiente CD. La última referencia discográfica de Mike Oldfield hasta la fecha es Voyager, un álbum sugerido por WEA dedicado al mundo celta, algo que está tan de moda últimamente, aunque no olvidemos que él siempre ha bebido de sus fuentes en mayor o menor medida (si no recuerdo mal, aparecen gaitas en Hergest Ridge, Ommadawn, Five Miles Out, Amarok, Tubular Bells II y The Songs Of Distant Earth). En esta ocasión se rodea de grandes figuras de reconocido renombre internacional y declara que él en realidad es medio irlandés (su madre había nacido en Charleville, en el condado de Cork en Irlanda) y siempre se ha sentido muy influido por este hecho. De aquellas estancias en Galicia pervive un tema de Bieito Romero que sin duda ayudó a dar a conocer masivamente a Luar Na Lubre en todo el mundo y también en España.

Tras 25 años de agitado recorrido y con un excepcional nutrido grupo de seguidores incondicionales en todo el mundo, Mike Oldfield, piloto de helicópteros y amante de los buenos vinos, disfruta de una nueva etapa todavía incierta. Su contrato con WEA le comprometía tan sólo por tres discos y ahora se abre la perspectiva de poder entregarnos otros 25 años de música original con un sello personal y carismático como pocos artistas poseen en la actualidad. La aparición de su próximo álbum está prevista que tenga lugar en septiembre de este año bajo el titulo de Tubular Bells III, cuyo lanzamiento estará apoyado por una gira mundial donde le acompañarán los (esperamos) sonrientes muchachos de Luar Na Lubre.

Discografía

Tubular Bells (25-05-1973)

El disco que originaría todo el tinglado. Es una auténtica declaración de principios y ayudaría a sentar las bases de una forma de hacer música. Haciéndose cargo de todos los instrumentos y a costa de horas de trabajo en el estudio acabó creando una obra de estas dimensiones: un único tema dividido en 2 partes (el CD no existía y había que darle la vuelta al disco). Las guitarras dominan el ambiente y a pesar de no incluir temas cantados y apenas contar con el apoyo de la batería, el volumen de ideas que hay aquí dentro es tan grandioso que superó las barreras de la incomprensión para triunfar y sorprender a los que rechazaron financiar este proyecto. El estilo personal de Mike Oldfield es ya patente y fragmentos como la obertura o el final de la primera parte (aquí suenan las campanas tubulares) son ya unos clásicos indiscutibles. La segunda cara cuenta con momentos brillantes al comienzo y al final (donde el juego de la multiplicación de las guitarras crea un ambiente único). Tubular Bells es el disco más vendido de Virgin hasta la fecha.

Hergest Ridge (28-08-1974)

Se repite la fórmula del álbum anterior y básicamente no hay demasiadas diferencias, aunque en este caso el éxito no fue tan contundente. La música se vuelve más introspectiva y en cierto modo refleja el ambiente bucólico que respiró durante la composición del disco. No puede decirse que sea uno de los grandes álbumes del inglés, pero después de darle un par de vueltas uno acaba por descubrir varios paralelismos con el Tubular Bells. Es menos rico en matices y diversidad que la grabación anterior, pero mantiene la línea de guitarras que será habitual e insiste en determinar ciertas referencias que utilizará recurrentemente (como las campanas tubulares, por ejemplo). A pesar de haber perdido algo de brillo por el camino, no carece de buenos momentos como para repudiarlo de la forma que lo hicieron en su época. Por otro lado, establecer referencias con su primera obra es inevitable. Habiendo comenzado de un modo tan fulgurante es imposible superar el listón. The Orchestral Tubular Bells. 17-01-1975. Recreación de David Bedford del original que poco aporta de nuevo. Versión interpretada por la Royal Philharmonic Orchestra con la aparición del propio Oldfield a las guitarras en su parte final, quizás lo único destacable y diferente, aunque no excesivamente brillante como para lanzarse sobre el disco en caso de verlo en vuestra tienda habitual. Resulta un álbum cuando menos curioso, aunque tal vez pueda defraudar a los que esperen encontrar toques de genialidad en él.

Ommadawn (28-10-1975)

De toda su discografía, éste es uno de los mejores y más apreciados trabajos. Tremendamente original, resiste el paso del tiempo, lo cual es síntoma de que el material era bueno entonces y lo sigue siendo ahora. Son claras las alusiones celtas (la aparición de Paddy Moloney no es por casualidad) y junto a las percusiones africanas convierten a este trabajo en una referencia. La verdad es que no tiene desperdicio y presenta un dinamismo que se echaba de menos en Hergest Ridge, recuperando a un Mike Oldfield pletórico de ideas y rebosante de ingenio, en uno de sus mejores momentos. Posteriormente llegaría a comentar que el final de la primera parte es una de las piezas de las que más satisfecho está en la actualidad. Existe una combinación sabiamente manejada de instrumentos y producción, en una ascensión imparable de genialidad para mantener al oyente en vilo durante todo el tiempo, sin darle tiempo a un respiro. La obra concluye con un añadido en forma de canción titulado On Horseback, aparentemente desentonando con todo lo anterior, aunque le da un tono fresco y diferente al final del álbum.

Boxed (29-10-1976)

Recopilatorio de los tres primeros discos remezclados y remasterizados en sonido cuadrafónico, que era la máxima expresión de calidad sonora y reproducción acústica en la fecha. Cuatro LP’s por el precio de dos. El cuarto contenía una serie de colaboraciones con otros músicos, principalmente con David Bedford, y varios singles y caras B que ya se habían publicado previamente. Resulta curioso que la compañía discográfica apoye de esta forma a un músico que le ha permitido crecer para después intentar cambiar su personalidad persiguiendo crear una superestrella.

Incantations (24-11-1978)

La última gran obra de esta primera época. Con ella se cierra un ciclo de particular esplendor y confirma a Mike Oldfield como un artista innovador y de gran ingenio que se ha ganado una reputación muy prestigiosa en el mercado discográfico. Estas cuatro obras marcarían la personalidad del músico que todos sus fans añoran y por las cuales le profesan profunda devoción. La longitud de los temas requiere editarlos en un doble LP (la edición en CD se abreviaría 3 minutos y 8 segundos) y nos muestran un Oldfield obsesivo que desarrolla largos pasajes repetitivos aderezados magistralmente con una sección de cuerdas dirigida por David Bedford. Vuelve a introducir las percusiones africanas de Jabula, además de los rotundos fraseos de flauta de su hermano. Existe letra cantada por su hermana y un acompañamiento de las voces del Queens College Girls Choir. Mantiene la línea de no dividir las composiciones y crear una unidad global, limitándose a titular cada sección como parte 1, 2, 3 y 4, obligado por la necesidad de interrumpir la duración de los temas para darle la vuelta al disco. Imprescindible.

Exposed (27-07-79)

El primer álbum registrado en directo durante su gira europea que recoge una versión reducida de Incantations y Tubular Bells, además de la interpretación en directo del tema Guilty, inteligentemente arreglado con un pasaje del Tubular Bells que hizo furor en el público. Las versiones de directo aportan una interpretación renovada, con algunas licencias y puntos destacados, además de presentar retoques compositivos muy de agradecer. El sonido no es el del estudio pero puede merecer la pena por proporcionar una visión diferente. Virgin tenía planeado lanzar una tirada limitada, pero las pérdidas originadas en la gira aconsejaron aprovechar el tirón del público para recuperar gastos.

Platinum (23-11-1979)

Este disco rompería la tradición de crear obras largas para incluir temas independientes más cortos. La cara A está integrada por cuatro partes, la última de las cuales es un tributo a Philip Glass, mientras que la tercera resulta un charlestón al estilo Oldfield. La cara B se abre con un tema que a mí me parece extraordinariamente interesante, Woodhenge (con campanadas finales incluidas), para pasar a otras cosas como una alusión al entonces floreciente estilo punk en el tema Punkadiddle (buena producción) o un homenaje a George Gershwin. Las 30.000 primeras unidades publicadas de este álbum incluían un tema titulado Sally dedicado a la que por entonces era su compañera, Sally Cooper, que fue posteriormente sustituido por Into The Wonderland, que parecía satisfacer mejor las exigencias de Richard Branson. Debido a las prisas que tenía Virgin para tener en las tiendas este disco en Navidades, existen copias cuyas contraportadas indican incluir el tema original cuando en realidad contienen el sustituto.

QE2 (31-10-1980)

Algunos críticos sugirieron que este álbum había sido grabado a partir de piezas no incluidas en el anterior. Tal vez. El caso es que a pesar de estar formado por temas de duración corta, existen composiciones dignas de atención, como Taurus I OEE (primera de una trilogía muy interesante), Conflict o la que da título al disco. Mirage es otro tema destacable, muy en la línea de este álbum que potencia sobre todo las guitarras y las voces femeninas. La verdad es que puede decirse que Q.E.2 es uno de los mejores trabajos de Mike Oldfield en lo que a composiciones instrumentales breves se refiere. Aquí aparece contenido el popular Arrival originariamente escrito por el dúo Benny Anderson y Bjorn Ulvaeus (ABBA), además de una miniatura a la guitarra dedicada a su recién nacida hija Molly.

Five Miles Out (19-03-1982)

Vuelve a aparecer un tema íntegro que ocupa la primera cara del LP: Taurus II, con todo lo que un buen aficionado espera encontrar de Mike Oldfield: guitarras, voces, gaitas, percusiones, el genio despuntaba de nuevo. Otro de los grandes discos de este hombre. Five Miles Out recoge esencias de sus primeras grandes obras (especialmente de Ommadawn) y eleva al cubo los breves temas instrumentales que sonaban en QE2 que ahora vuelven a ocupar la cara B. Por primera vez van a tener una especial relevancia las canciones comerciales como tales, con el éxito contundente que alcanzaría Family Man. Esta canción hizo entrar a Mike Oldfield por la puerta grande en el mundo de la música pop. Extraordinarios son los temas Orabidoo (una de las más logradas piezas del genio) y Mount Teide. La forma de tocar la guitarra en este álbum, junto con la cantidad de buenísimos temas incluidos, lo convierten en otra de sus obligadas referencias. El tema final del disco (casi en una onda pseudo-heavy) alude clarísimamente al terror que debió vivir la banda cuando su avión se vio zarandeado por una tormenta en uno de sus vuelos en la anterior gira por España.

Crises (27-05-1983)

Conmemoración del 10º aniversario del Tubular Bells. Aparecen el batería Simon Phillips (que ejercería cierta influencia en la música de Oldfield) y la incomparable voz de Jon Anderson en el tema In High Places. Sin embargo, la canción por excelencia de este disco, de aquél año y probablemente de toda su discografía sea la archiconocida Moonlight Shadow (nuevamente Maggie Reilly). Mike Oldfield se ha convertido en un autor de números uno para alegría de su casa de discos. Yo destacaría, incluso por encima de Moonlight Shadow, otra canción: Foreign Affair, la cual me parece sublime y además no es tan descaradamente comercial. En la misma onda pseudo-heavy del Five Miles Out se puede encuadrar otro éxito: Shadow On The Wall, esta vez interpretado por Roger Chapman. Las canciones son pegadizas y encantan a la gente. En este álbum aparece un memorable alarde guitarrístico aflamencado bajo el título de Taurus III que no os debéis de perder. Sin embargo, lo más interesante de este trabajo es sin duda el tema largo de la cara A, donde se comienza a vislumbrar un empleo más intenso de los sintetizadores en buen equilibrio con las sempiternas guitarras y nos devuelve al músico que empezábamos a dar por perdido. Este disco hubiera sido imposible sin Simon Phillips.

Discovery (25-06-1984)

Tras dos años de evolución positiva a la par que conquistando el mercado pop con canciones de éxito, aparece un disco integrado únicamente por canciones con la excepción de un único tema de 12 minutos que debe ir especificado entre paréntesis como instrumental. Se alternan las voces femeninas y masculinas y se entrelazan las canciones creando un discurso musical continuo pero diferenciado. Intenta recrear el Moonlight Shadow en To France y consigue un notable efecto con Poison Arrows. Nuevamente se hace notar la presencia de la batería de Phillips y lo único que permite no hacer perder esperanzas a sus fans es el instrumental The Lake (guitarras y Fairlght a granel) que si bien sirve para mantener el tipo tampoco es ninguna composición extraordinaria, sobre todo teniendo en cuenta el resto del material del disco.

The Killing Fields (15-09-1984)

Única banda sonora compuesta expresamente para el cine para la película oscarizada de David Puttnam. Las orquestaciones vuelven a estar a cargo de David Bedford y una buena parte de la música se basa en elementos del Este asiático. Es un disco totalmente atípico en la carrera de Mike Oldfield puesto que el concepto evidentemente también lo exigía. Hay profusión de piezas muy breves (el lenguaje cinematográfico obliga) que despuntan (como, por ejemplo, Bad News) y sólo dos temas no son originales: Evacuation y Etude, precisamente los que se han convertido en más populares. El argumento de la película implicaba crear una música que reflejara el ambiente de una guerra y la personalidad de Mike Oldfield construyó temas en ocasiones sobrecogedores (Execution), oscuros, difíciles de digerir sin la referencia cinematográfica, y a la vez muy emotivos (como Pran’s Departure o Pran Sees The Red Cross). Sería bueno saber hasta dónde podría llegar realmente hoy si los directores/productores no limitaran su creatividad, principal razón de que Oldfield nunca deseara volver a componer para la gran pantalla.

The Complete Mike Oldfield (??-10-1985)

Recopilatorio que pretendía demostrar lo polifacético de este artista en cuatro apartados: la vertiente compleja de sus obras magnas, incluyendo fragmentos más o menos acertados de sus primeros trabajos; la faceta instrumental, que recogía selecciones instrumentales más cortas; el aspecto vocal, con sus canciones más reconocidas; y la parte en directo, que incluía versiones de Platinum, Sheba, Mirage y Mount Teide registradas en varios conciertos entre 1981 y 1984. La selección está bastante bien compensada y no se limita a extraer los temas de los discos originales, sino que cuenta con el atractivo de poner a disposición del público algunos temas aparecidos en singles y versiones extendidas de otros, mientras que el apartado del directo no había sido publicado anteriormente.

Islands (24-09-1987)

Este álbum pretendía repetir suerte con el formato de Crises, aunque el empleo masivo de sintetizadores desplazando a las guitarras originó que el resultado se resintiera. La excesiva preocupación por su producción en vídeo pudo haber influido en un detrimento del argumento musical. The Wind Chimes nos muestra un Oldfield que se puede aproximar a la new age (intención que nunca tuvo) utilizando elementos étnicos en ocasiones. Repite Simon Phillips a la batería. El resto del disco está formado por canciones, de entre las cuales destaca la interpretada por Bonnie Tyler, mientras que Maggie Reilly es sustituida por Anita Hegerland. Otros nombres que se mantienen en este disco y que forman parte íntima de la carrera de Mike Oldfield son Kevin Ayers y Tom Newman.

Earth Moving (08-07-1989)

Este disco salió al mercado con la insolencia de no ofrecer ningún tema instrumental, lo cual defraudaría a buena parte de sus incondicionales. El tema que presumiblemente debía ser el éxito del disco (Innocent) estaba interpretado por Anita Hegerland, aunque el liderazgo vocal lo llevaría en esta caso Nikki "B" Bentley en la canción que da título al disco. Bajo mi personal punto de vista, los temas más destacables son Hostage (voz de Max Bacon y Nikki) y Blue Night, para el cual recuperaría a Maggie Reilly en una aproximación al Moonlght Shadow. El resto del material es bastante flojo y ayudó a desilusionar a su público más entregado, a pesar de los intentos de Virgin de incrementar el interés a base de editar múltiples singles con diversas remezclas.

Amarok (14-05-1990)

Tras el desencanto sufrido con su anterior trabajo, aparece el álbum más controvertido desde Incantations. Desde 1979 no había vuelto a intentar crear una obra única en el formato originario del Tubular Bells y exceptuando álbumes como Five Miles Out o Crises, éste sería el que volvería a recuperar al auténtico genio creador de Mike Oldfield. Cualquier cosa que suene tiene cabida en este disco. Las guitarras vuelven a jugar un papel predominante y además con una rotundidad apabullante. El hecho de llamar nuevamente a Paddy Maloney y de recurrir a percusiones africanas ha fomentado la tendencia a catalogar esta obra como un segundo Ommadawn, lo cual es apoyado por el propio autor. Amarok parece ser una contracción de "(I) am a rock", en un intento reivindicativo de mantenerse sobre sus principios en lugar de permitir que elementos externos condicionen la línea a seguir (¿un desafío a Richard Branson?). Las ideas desarrolladas en este disco rompen literalmente con los esquemas mantenidos en los últimos años y aunque el argumento no acabe de concretarse y recurra una y otra vez a los mismos patrones, como si no acertase a hilvanar un desarrollo capaz de evolucionar por sí mismo, el esfuerzo empleado compensa con creces los años de espera y permite atisbar un futuro alentador.

Heaven’s Open (15-01-1991)

Michael Oldfield, junto con su inseparable Thom Newman, se despide de Virgin. El tema Make Make y otros títulos como No Dream o el propio Heaven’s Open parecen demostrar su descontento. El cambio de nombres es debido a un guiño de Mike hacia su hermana Sally, con quien había colaborado en diciembre del año anterior en su disco Natasha. Sigue contando con la colaboración de Simon Phillips y aparecen las voces de Anita Hegerland y Nikki "B" Bentley, aunque en esta ocasión todas las canciones están interpretadas por el propio Mike Oldfield. Existe un tema largo instrumental de 20 minutos bastante extraño, donde la música se interrumpe bruscamente en repetidas ocasiones y se entremezclan pasajes disonantes. La locura guitarrista de Amarok se ve empañada y este disco vuelve a traernos un artista en conflicto que (como sugiere la portada del álbum) rompe el cascarón y desea emprender el vuelo.

Tubular Bells II (28-08-1992)

Su paso a Warner supone comenzar de nuevo, así que lo mejor que podía hacer era actualizar su primera obra y demostrar en qué forma se encontraba ahora. La producción de este evento correría a cargo de Trevor Horn, Mike Oldfield y, cómo no, Tom Newman. La segunda parte de Tubular Bells fragmenta en piezas individuales la unidad de origen (la tecnología CD facilita que esto sea así). La portada se basa en la original pero muestra un logotipo diseñado por ordenador; es decir, el nuevo Tubular Bells sigue siendo el mismo de hace 20 años pero con ideas de la época actual: sintetizadores, samplers y sonidos generados por ordenador conviven con las guitarras de siempre. Se actualiza el concepto y se añaden las gaitas, mientras que los pasajes más reconocibles se ponen al día. Realmente resulta admirable comprobar cómo éste disco sigue fielmente la línea primigenia pero se transforma en una obra completamente renovada que aporta algunos momentos de esplendor. Mike Oldfield vuelve a entusiasmar a su público que le apoya en la confianza de que éste volverá a ser el primero de una larga serie de trabajos donde su personalidad innovadora despunte como antaño.

Elements (13-09-1993)

Para no perder el hilo de los acontecimientos, la Virgin decide aprovechar el éxito del Tubular Bells II y la circunstancia de que se cumplen 20 años de su salida al mercado para editar un fastuoso recopilatorio que incluye un libro de 60 páginas con información sobre la carrera del artista en el sello. El hecho de que no se aporte ningún material no editado previamente excepto el "Vivaldi Concerto in C" no proporciona mayor interés para aquellos que conocen su discografía, aunque el mimo de la edición del álbum cuádruple puede ser una buena inversión para adentrarse en su obra.

The Songs Of Distant Earth (21-11-1994)

Ahora no hay excusas. The Songs of Distant Earth es un trabajo visionario que se abre con un tema donde las guitarras predominan y hacen las delicias de sus incondicionales. Lo más representativo del disco es el salto adelante en la filosofía musical de Mike Oldfield, que no se limita a crear una larga suite, sino que presenta una historia futurista repleta de matices interconectados entre sí. Es muy curiosa la aportación de referencias claramente dominantes en las corrientes musicales actuales, como la fusión de elementos étnicos (Prayer for the Earth recuerda a un canto tirolés, las tablas de La India son evidentes en "The Shining Ones" y el tema que cierra el disco no deja lugar a la duda) o la emulación del canto gregoriano (Hibernaculum) coqueteando con estilos new age. Las percusiones programadas tienen un protagonismo especial en este ábum, mientras que las guitarras acústicas desaparecen (se perdería la sensación espacial en lugar de otra más terrestre) y no se priva de jugar por enésima vez con el Tubular Bells en "Tubular World" (¡donde se pueden oír unos quejíos flamencos!). La conexión celta aparecerá sin concesiones en "Magellan", mientras que el Oldfield más auténtico lo podemos encontrar en temas como "Only Time Will Tell" y "Crystal Clear".

Voyager (26-08-1996)

La rendición celta en todo su esplendor. Ofrece un equilibrado repertorio de temas tradicionales arreglados convenientemente (como los conocidos "Women Of Ireland" o "Dark Island") salpicados de otros de producción propia tan personales como el que le da título al álbum. Especialmente agraciada resulta la versión de "The Song Of The Sun", original de Bieito Romero (único tema no firmado por Mike Oldfield), que es además uno de los más brillantes del disco. No es éste un trabajo donde destaquen los ritmos frenéticos de las jigas, sino que más bien se potencian los elementos mágicos de la tradición celta ("Wild Goose Flaps Its Wings" posee un encanto sublime) acentuados por el estilo inconfundible de tocar las guitarras de este hombre. No se pueden dejar de mencionar las colaboraciones de Matt Molloy, Davy Spillane o Liam O’Flynn (¿dónde está Paddy Moloney?), además de contar con un tema orquestado por la London Symphony Orchestra que nos recuerda momentos al más puro estilo The Orchestral Tubular Bells y que es un colofón ideal para esta colección.


Copyright: © Javier Bedoya (jbedoya[arroba]mx3.redestb.es / P.O. Box 56 - 15080 Ferrol (Spain) - La Frontera Perdida - Radio FENE)
Fuente: Revista World 1 Music
Entrevista transcrita por: Ruben Fernández (burgos100[arroba]hotmail.com)

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